El análisis de los planes de cuenca desde la perspectiva de su posible impacto en el estado ecológico de las masas de agua.
Resumo
Ya han pasado más de 12 años desde que se publicara la Directiva Marco del Agua, y a finales del presente año (2013), se celebrará el primer decenio de su transposición legal al ordenamiento jurídico español. En todo este tiempo, tanto la Comisión Europea como los diferentes Estados Miembros de la Unión Europea han desarrollado diversos ejercicios de intercomparación e intercalibración de procedimientos y cálculo del estado de las masas de agua, han creado grupos de trabajo y de expertos para resolver incertidumbres al respecto de su implantación, y se han publicado diversas guías, protocolos e informes, que han permitido avanzar en el desarrollo de las herramientas adecuadas para la diagnosis integral del estado de las masas de agua. La Estrategia Común para la Implantación de la DMA (Common Implementation Strategy – CIS, 2013), en sus diversas versiones y modelos de organización a lo largo de estos 12 años, ha intentado armonizar los protocolos de análisis, indicadores ecológicos y umbrales de calidad, y ha coordinado los objetivos de la DMA con otras políticas sectoriales, como pueden ser la Política Agraria Común (PAC), las previsiones de cambio climático y cambio global, los episodios de sequías y fuertes crecidas, o la irrupción de nuevos contaminantes emergentes (tóxicos y peligrosos) que amenazan la conservación y/o recuperación de los recursos y el estado ecológico de los ecosistemas asociados. En este preciso momento, la mayoría de los Estados Miembros de la UE han presentado sus respectivos Planes de gestión (todos excepto España, Portugal, Grecia y Bélgica), en los cuales se detallan los programas de medidas y la consecución de los objetivos ambientales. También han finalizado la mayoría de ejercicios de intercalibración de métodos, y se ha alcanzado una buena coordinación estratégica entre países y grupos de trabajos sectoriales (European Commission, 2013; Feio et al., under submission). Es ahora, cuando surge la reflexión y se generan dudas respecto de los resultados obtenidos en el primer ciclo de planificación (2009-2015). En este preciso momento es necesario afrontar una reflexión al respecto de las diagnosis realizadas y objetivos cumplidos o en vías de cumplimiento para poder afrontar, con garantías, la revisión de los Planes en el segundo ciclo de planificación (2015-2021), y mejorar aquellos aspectos que en el primer ciclo se cerraron de manera inadecuada.
Parte de las reflexiones realizadas sobre el primer ciclo de planificación han empujado a la Unión Europea a desarrollar el “Blueprint to Safeguard Europe’s water resources” (conocido como “Blueprint”) aprobado a finales de 2012 (European Commission, 2012), en el cual se establece la hoja de ruta en los próximos años, con diversos retos y hitos, para permitir la correcta coordinación entre políticas sectoriales (política agraria, directivas de protección ambiental, cambio climático, etc.), que consigan la consecución de los objetivos iníciales establecidos por la Directiva Marco del Agua, o sea, la conservación y recuperación del estado ecológico de las masas de agua. El “Blueprint” surge como un reto para espolear las políticas de protección y coordinación en la gestión sostenible del agua en Europa. Después de 12 años de implantación de la Directiva Marco del Agua, y a las puertas de llegar al primer gran reto previsto (la consecución del buen estado de las masas de agua en el 2015), la realidad nos muestra que hay una serie de resultados insatisfactorios (metodológicos y de objetivos a conseguir) que deberían corregirse a tiempo (antes de 2015) para conseguir alcanzar los objetivos esenciales de la DMA: gestión sostenible y compatible con el buen estado de las masas de agua, plena recuperación de los costes y sostenibilidad económica, participación social (gobernanza y transparencia), y gestión integral de los recursos y políticas sectoriales.
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